
http://infinitorojo.blogspot.com/2008_03_01_archive.html
Siento las flechas de la luna roja del atardecer
traspasando una a una mis vísceras,
llenándolas de roja sangre caliente hasta empaparlas como esponjas
que vierten el líquido viscoso en mis venas y arterias,
en mis oquedades y mis sienes,
en mi vientre,
en mis senos, en mi pubis y en mi piel,
toda mi piel,
toda ella renacida con sangre de joven virgen,
trasparentando el rojo.
el rojo infinito.
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