Goya dijo que el sueño de la razón produce monstruos.
La tuya hace tiempo que se echó a dormir una larga siesta.
Sólo ruegas, ansías, esperas que el despertador suene pronto.
Para ti, que luchas.
domingo 29 de noviembre de 2009
sábado 14 de noviembre de 2009
Nada tan cierto como tú, amor.
Nada tan cierto como tu saliva
empapando mis labios sedientos.
Nada tan cierto como tus manos,
cálidas yemas posadas en mi vientre,
sólidas garras aferrándose a mis caderas.
Nada tan cierto como tus ojos encendidos
clavados en el brillo de los míos.
Nada tan cierto como tus latidos,
el pulso acelerado de tu roja sangre.
Nada tan cierto como tus palabras,
arrullos de paloma enredados entre sábanas.
Nada tan cierto como mis manos,
alas de mariposa acariciando tu nuca.
Nada tan cierto como mi sonrisa al mirarte.
Nada tan cierto como mi abandono,
esclava de tu deseo.
Nunca nada tan cierto, amor,
como mi pelo alborotado de tanto amar.
Nada tan cierto.
Nada tan cierto como tu saliva
empapando mis labios sedientos.
Nada tan cierto como tus manos,
cálidas yemas posadas en mi vientre,
sólidas garras aferrándose a mis caderas.
Nada tan cierto como tus ojos encendidos
clavados en el brillo de los míos.
Nada tan cierto como tus latidos,
el pulso acelerado de tu roja sangre.
Nada tan cierto como tus palabras,
arrullos de paloma enredados entre sábanas.
Nada tan cierto como mis manos,
alas de mariposa acariciando tu nuca.
Nada tan cierto como mi sonrisa al mirarte.
Nada tan cierto como mi abandono,
esclava de tu deseo.
Nunca nada tan cierto, amor,
como mi pelo alborotado de tanto amar.
Nada tan cierto.
martes 8 de septiembre de 2009

Viniste conmigo
en cada kilómetro de carretera
árida de esparto.
Visitaste conmigo
las quebradas abruptas
de las minas centenarias.
Viste los faros que guían a los viajeros
coronando cimas de roca.
Sentiste el calor y el agua,
oliste a tierra desierta
y a mar salobre.
Te abrazaste tú también
al olivo milenario
cuyo tronco me atreví a besar.
Descansaste conmigo
en las horas de sol cegador
refugiados en el aire y la penumbra
de una habitación.
Me seguiste.
Probaste mi sequía y mis risas
mis silencios y mis palabras,
mi cuerpo empapado de sudor
o goteante de agua salada.
Me probaste. Me bebiste.
Viniste conmigo en cada kilómetro
de mi corto viaje.
viernes 3 de julio de 2009

Sin dejar migas de pan tras de mí
me internaré en un bosque negro,
oscuro como la boca de un lobo negro,
reino de la noche
y de sus tinieblas.
Nunca la rastra multicolor de la vida enlatada
encontrará cabida allí.
Nunca las luces refulgentes del neón
-falsos semáforos llamando al goce de lo advenedizo-,
encontrarán allí su entrada.
Una roca excavada
por milenarios vientos,
por torrenciales lluvias,
por golpes de martillos
surgidos de las entrañas terrestres,
me ofrecerá el refugio que busco.
Aullidos de lobo,
aullidos de lobo solitario,
sin manada,
quebrarán los silencios,
el silencio.
Ojos abiertos,
ojos sabios,
ojos sin párpados
del búho de la noche
proyectarán su luz bella y tranquila.
Serán la sábana que me envuelva.
Un viento frío y seco, seco como el desierto,
moverá las frondosas copas de los árboles.
Bailarán para mí
danzas invernales,
danzas de arrumacos fértiles y gloriosos.
El murmullo lejano del agua
llegará hasta mis oídos desatentos,
traerá el maná que todo lo llena,
agua para la sed,
para esa sed de la lengua y de los dientes,
para esa sed del letargo.
Un manto de incontables luces,
arriba,
allá arriba,
culminará el escenario.
Las luces y el negro.
Diamantes engarzados en éter de betún.
Tumbada, las miraré,
trataré de contarlas,
les pondré nombre.
Nombres.
Nombres.
Nombres venidos de aquí y de allá,
nombres de mi memoria licuada.
Las miraré y,
acostada en la tierra,
me abrazaré a ellas.
Hasta la noche siguiente,
por la mañana.
domingo 21 de junio de 2009

Donde el silencio se hace música,
donde cada amanecer es un aria,
donde no cabe sino un eco goteante.
Donde el recuerdo se hace carne,
donde el sabor es a olivo y a vides,
donde la noche te acuna
- noche que acunas, pon tu mano sobre mi frente-.
Donde el vino te embriaga
disipando fantasmas
y tiñendo de rojo los temores.
Ahí estaré.
Sola, imagino,
como solos somos,
pero te encontraré
y me contarás cuentos que me harán dormir.
domingo 14 de junio de 2009

Una guirnalda de flores amarillas
ciñe su cabeza
de largo pelo oscuro y ondulado.
Gasas y sedas tiernas y transparentes
envuelven su cuerpo,
mármol tostado,
mármol sin mácula.
Con sus pies descalzos
sube, sinuosa, al otero
donde se alzan las tres columnas de alabastro.
Danza, gira,
ríe hermosa,
ríe como las vírgenes que se saben piel y sangre.
Baja columpiándose de la ladera.
Sus pechos saltan,
inhumanamente tersos.
La juventud, luz desbordando sus ojos.
Un caballo blanco y alado
la espera en la orilla del mar.
Sube a horcajadas
y el caballo tiembla,
se intimida.
Con el roce de sus velos
presiente a la diosa-hembra
que cabalga dominante,
siente el fuego de la hembra-diosa.
Hembra, juventud y mármol.
La vida es brisa, la brisa de ese mar,
el sol meciéndose en el otero,
el aire transparente y mullido,
el cosquilleo en el pecho de la virgen que se reconoce impura.
sábado 13 de junio de 2009
FRAGMENTOS

Una noche él descubre que ella mira a través de la seda negra. Que mira con los ojos cerrados. Que sin mirada mira. La despierta, le dice que tiene miedo de sus ojos. Ella dice que es de la seda negra de lo que tiene miedo, no de sus ojos. Y que además también tiene miedo de otra cosa. De todo. Quizá de eso.
M. Duras. "Los ojos azules pelo negro"
Qué tonto había sido. Cuantos problemas surgirían en los días, las semanas, los años siguientes. Pero también viví una sensación de ligereza, de optimismo, como si me hubiera quitado de encima un peso mortal. Desde que había alcanzado lo que llaman uso de razón hacía una cosa y pensaba otra porque el peso de las cosas parecía muy superior al de los pensamientos.
John Banville. "El libro de las pruebas"
Mientras comía las tajadas de plátano sentí que regresaban, una a una, mis viejas lealtades a la vida, al mundo depositario de nombres siempre renovados y a tres o cuatro seres cuya voz me alcanzaba por encima del tiempo y de mi incurable transhumancia.
No es todo lo que quería decirle. Ni siquiera he comenzado. Lo cual, desde luego, no importa. Con usted no es necesario decir las cosas porque ya las sabe desde antes, desde siempre.
Alvaro Mutis. "La nieve del almirante"
En el primer bar que encontrara convocaría a mis dioses tutelares, a los ciegos consejeros que sólo se presentan cuando alcanzamos ese estado de gracia que el vodka sabe dar con tan sabia e inexorable fidelidad. Allí estaba la respuesta salvadora, la otra orilla donde se pulen los símbolos y suceden las celebraciones que disuelven toda perplejidad y ahogan toda duda.
Alvaro Mutis. "Ilona llega con la lluvia"
La embarcación hace, para él como para tantos, las veces de útero, y el marinero se enduerme, confiado en que la mañana le traerá la luz radiante del invierno o la larga belleza de los matices del gris nuboso en la mar. Pero ahora, en la cálida oscuridad estremecida de la dársena, separado de la fría lluvia por una sobria seguridad, Thorn ha vuelto a dormirse.
Terminaré mi relato dejando caer que, al abrigo de un pantalán, y con la apacible serenidad del que permanece aislado por deseo propio o por la imposibilidad de cumplir sus deseos de compañía, el marino sueña en la felicidad que se escapó y la transforma en el lejano Himalaya y en sus pétreos mares infinitamente alejados del mar.
Antonio LLamas-Cánaves. "Lluvia en el Tibet" (Relato)
domingo 31 de mayo de 2009

Veo un cielo limpio
paseando por encima de los picachos.
Los árboles tienen la vida centenaria
de los sabios enraizados en la tierra.
El silencio te habla
si quieres escucharlo,
por entre los troncos y las piedras.
Un aire añejo y transparente
trae los ecos de la vida.
El verde te cubre,
confecciona un traje de hojas
para tu desnudez emocionada.
Los caminos están desiertos,
te esperan los recodos y la tierra virgen.
La genista llena tus ojos
de frutales matices amarillos.
Tus pisadas quedan enterradas para siempre
en el polvo y en la tierra sagrada.
Sagrado es el olor que todo lo envuelve.
Si te dejas,
si te abandonas,
vendrán las aladas hadas,
los espíritus del agua,
los geniecillos subterráneos
y te hablarán al oido,
cantarán para ti
canciones y arrullos de vida,
melodias de paz.
sábado 23 de mayo de 2009
EL OLOR

- Aquí huele a madroño. ¿No lo notas?
- ¿A qué has dicho que huele?
- A madroño.
- Esto ya es el colmo; siempre obsesionada con el olor a tabaco de esta casa y ahora es a madroño. Además, ¿por qué sabes que es madroño? A lo que huele es a los litros de colonia que echas cada día para disimular el tabaco.
- ¡Y yo qué sé por qué a madroño! No es a colonia. Yo lo distingo. No puedo saber por qué a madroño. Apenas he visto alguno y nunca los he probado.
- Pues entonces déjate ya de olores. Cada día más maniática.
- No me jodas. Sí, maniática, sí, muy maniática. ¿Y qué? Ojalá no lo fuera. Pero te juro que huele a madroño. ¿No lo notas? ¿No notas un olor extraño en todas partes?
- Déjame. Tengo la cabeza embotada y me la estás poniendo peor. Si huele a madroño, pues vale, a madroño. Ponte a leer, haz algo, olvídate ya.
Salió de la habitación estudio donde estaban los dos y siguió el rastro del madroño, hociqueando por toda la casa como un sabueso, parándose en las esquinas, debajo de las camas, en la alacena, en el frigorífico. Olió los sofás, las cortinas, los edredones. Metió la nariz en cada hueco y en cada escondrijo; abrió cajas, revisó platos, vasos y cubiertos… A madroño. Definitivamente. Y una sensación de tormenta huracanada la hizo girar en su vórtice.
Se sentó en su sillón, encogida, acurrucada, fetal. Al rato un estruendo impredecible salió del techo, ya derrumbado, y, entre cascotes, cientos y cientos de madroños cayeron en tropel sobre el suelo, los muebles, sobre su cabeza, su cuerpo. Granizos enormes y frutales desparramando su olor.
Se levantó como pudo, espantada, todo el espanto reflejado en sus ojos que lloraban histéricos. Saltaba, se revolvía el pelo, tironeaba de su ropa, gritaba. Le gritaba a él.
- ¿Lo ves? ¿Lo ves ahora? Mis manías, Siempre mis manías. ¿Has visto esto?, dime ¿lo has visto? Mira el techo, los madroños. Huele, coño, huele. Dime ahora que no es verdad lo que notaba. Suplicante. ¿Qué ha pasado? Por favor, dime lo que ha pasado.
Las manos cada vez más agitadas, las cuerdas marcándose abultadas en el cuello a punto de estallar, los ojos bañados en sangre.
Dime, dime lo que pasa, por favor, por favor, por favor.
Ahora, cuando un vientecillo empieza a levantarse moviendo las ramas de los sauces e invitando a retirarse, ella sigue recordando todo, todo, en la clínica de reposo donde lleva internada más de quince días. En su cabeza, como golpes de martillo, unas palabras insistentes, tenaces, imborrables, se repiten compulsivas: "el oso y el madroño, el oso y…
marzo, 2009
viernes 15 de mayo de 2009

No te equivoques.
Los fragmentos de esperanza que buscas
no son sino palabras de diccionario.
No la busques.
Simplemente no existe.
Si quieres,
lánzate al vértigo,
sumérgete en el fondo de las aguas,
rompe muros y cristales.
Desnúdate. Vive sin coartadas.
Pero no esperes nunca.
No esperes nada.
Aquello que ansías
es sólo el brillo engañoso
de una estrella que se apagó
hace miles de años.
miércoles 13 de mayo de 2009
martes 12 de mayo de 2009
lunes 11 de mayo de 2009
lunes 4 de mayo de 2009
Si te enteras
Si te enteras, si buscas, si encuentras,
dime dónde está ese lugar
donde no existen las casas,
ni los quehaceres, ni las rutinas
ni los encargos.
dime dónde está.
Llévame.
Sólo un tiempo.
Un tiempo sin nadie que me reclame,
un tiempo sin relojes,
un tiempo sin teléfonos,
sin planes, sin prisas.
No quiero urgencias,
Lo necesario deja de serlo
porque no existe la necesidad.
Déjame que lo viva,
sólo un tiempo…
Lo demás ya vendrá
después de ese tiempo.
Déjame que cierre los ojos del alma,
deja que me trepanen la vida.
A medias, pero tranquila.
Que me injerten brotes de olvido,
que me inyecten lluvia destilada,
que me borren conciencias sin brillo,
que me dejen vivir en la ignorancia,
que no sepa,
que no recuerde, que me dejen la salida
de no encontrar más salidas.
Que me engañen. Que me duerman.
Dormir bajo un sauce la pura y absoluta ignorancia.
Creer que nunca he vivido.
Que me dejen.
Abril 2009.
domingo 3 de mayo de 2009
Volveré ...
Volveré como los remolinos al viento,
me posaré en silencio en un agua mansa.
Mi boca no hablará
ni mis oídos escucharán.
Seré un cuerpo sin peso,
flotando mecida por aguas tranquilas.
Volveré como la ceniza que el viento arrastra,
cuerpo sin peso. Sin entidad.
No seré nada y así seré muchas cosas.
No renaceré, esplendorosa, como el ave Fénix,
seré pequeña, sin voz ni oído.
Seré pequeña como pequeño es lo que queda
tras arrancar la ganga al mineral.
Seré pequeña para transitar volando.
Agitaré mis brazos y nadie lo sabrá,
chuparé néctares metiendo mi lengua en las grietas de las rocas
y nadie me verá.
Subiré a los tejados, junto a los gatos,
y sólo el sol sabrá de mí.
Bajaré a las aceras y evitaré las suelas de los gigantes.
Seré pequeña.
Así volveré cuando, por fin,
los sueños se hayan gastado.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
me posaré en silencio en un agua mansa.
Mi boca no hablará
ni mis oídos escucharán.
Seré un cuerpo sin peso,
flotando mecida por aguas tranquilas.
Volveré como la ceniza que el viento arrastra,
cuerpo sin peso. Sin entidad.
No seré nada y así seré muchas cosas.
No renaceré, esplendorosa, como el ave Fénix,
seré pequeña, sin voz ni oído.
Seré pequeña como pequeño es lo que queda
tras arrancar la ganga al mineral.
Seré pequeña para transitar volando.
Agitaré mis brazos y nadie lo sabrá,
chuparé néctares metiendo mi lengua en las grietas de las rocas
y nadie me verá.
Subiré a los tejados, junto a los gatos,
y sólo el sol sabrá de mí.
Bajaré a las aceras y evitaré las suelas de los gigantes.
Seré pequeña.
Así volveré cuando, por fin,
los sueños se hayan gastado.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
Para infinito rojo
sábado 25 de abril de 2009
El mar
Crece el mar decapitado.
Espumarajos verdes y negros
de algas y arenas asfixiadas.
Algodones púrpura y grises
bailan por encima su ritual danza
macabra.
Tormenta sin aire.
El pardo con el verde oscuro
y el negro con la sangre del rojo.
Peces agonizantes saltan las murallas
del agua acre y polvorienta.
Los corales del fondo se quiebran,
añicos de materia desintegrada.
El negro y el rojo sangre.
Vuelan las gotas de sal
como espumas enredadas
en madejas despedidas por la furia.
El mar crece ahora hacia dentro,
remolino descomunal que traga, insaciable.
El infierno ha abierto sus puertas
y el humo condensado de siglos
es engullido con alaridos de dolor.
Crece el mar sin cabeza
pintando todo de luz amarga y cenicienta.
Crece, grita sin cabeza
y hay un hedor de sustancia podrida,
podrida o tal vez muerta.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
Espumarajos verdes y negros
de algas y arenas asfixiadas.
Algodones púrpura y grises
bailan por encima su ritual danza
macabra.
Tormenta sin aire.
El pardo con el verde oscuro
y el negro con la sangre del rojo.
Peces agonizantes saltan las murallas
del agua acre y polvorienta.
Los corales del fondo se quiebran,
añicos de materia desintegrada.
El negro y el rojo sangre.
Vuelan las gotas de sal
como espumas enredadas
en madejas despedidas por la furia.
El mar crece ahora hacia dentro,
remolino descomunal que traga, insaciable.
El infierno ha abierto sus puertas
y el humo condensado de siglos
es engullido con alaridos de dolor.
Crece el mar sin cabeza
pintando todo de luz amarga y cenicienta.
Crece, grita sin cabeza
y hay un hedor de sustancia podrida,
podrida o tal vez muerta.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
viernes 24 de abril de 2009
Con los brazos enlazados...
Con los brazos enlazados
y las piernas enredadas, las mías y las tuyas,
con tu boca en mi pecho
y con mi boca en tu oído
te diré: trágame, trágame.
Pero no me dejes crecer ahí dentro y, sobre todo, nunca, nunca,
me dejes salir.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
y las piernas enredadas, las mías y las tuyas,
con tu boca en mi pecho
y con mi boca en tu oído
te diré: trágame, trágame.
Pero no me dejes crecer ahí dentro y, sobre todo, nunca, nunca,
me dejes salir.
ZAXANAERCIS. Abril 2009
jueves 23 de abril de 2009
Vida
Por las alas de las mariposas quiero vivir
Por el musgo de las piedras quiero vivir
Por la luz oscura de los otoños quiero vivir.
Por una senda que conduce al bosque quiero vivir
Por la madera desconchada de los árboles,
por la luna que mece mi cama,
por la locura embriagada de un vaso de alcohol,
por las voces, por los signos,
por las miradas fugaces,
por el tibio calor de los recuerdos,
por mis vidas pretéritas,
por una ventana abierta,
por las horas en penumbra,
por los sueños embalsamados,
por una sonrisa cómplice,
por una lágrima que lamer.
Por todo lo que sabe a saliva,
por todo eso
quiero vivir
Por el musgo de las piedras quiero vivir
Por la luz oscura de los otoños quiero vivir.
Por una senda que conduce al bosque quiero vivir
Por la madera desconchada de los árboles,
por la luna que mece mi cama,
por la locura embriagada de un vaso de alcohol,
por las voces, por los signos,
por las miradas fugaces,
por el tibio calor de los recuerdos,
por mis vidas pretéritas,
por una ventana abierta,
por las horas en penumbra,
por los sueños embalsamados,
por una sonrisa cómplice,
por una lágrima que lamer.
Por todo lo que sabe a saliva,
por todo eso
quiero vivir
viernes 27 de marzo de 2009
Puedo imaginar...

http://infinitorojo.blogspot.com/2009_03_01_archive.html
Puedo imaginar una cueva protegida y una hembra antepasada empapando sus manos sumergidas en las entrañas de un animal recién cazado.
Cogió coágulos y los amasó y los extendió con cuidado por las paredes de piedra. Coció barros y arcillas y los mezcló con el calor de la sangre.
Contempló su obra: era el rojo, el fuego, la sangre.Adelantándose miles de años pintó algo que luego se llamó INSOMNIO. El rojo es eterno,la sangre y el fuego también. Aquella hembra y tú os habéis conocido en sueños.
Maravilloso. Infinitamente rojo.
miércoles 25 de marzo de 2009
Despedida
Busco la maleta en silencio. Es media noche de luna escarchada.
Mi antigua maleta, la de mis antiguos viajes, ahora viajará
vacía. Miro en silencio lo que más importa, las mariposas, los cromos,
los cuadros, las postales, las fotografías, los libros, los brazaletes,
las cosas que encontré en la calle, el búho que siempre me miró, las
velas que aún no encendí, los folios que aún no escribí. Todo quedará
en los estantes y colgará de las paredes. Como siempre, para siempre.
En silencio, para no despertar corazones que duermen, para no desvelar
ojos que sueñan, para que aún no se note mi ausencia.
El silencio, mi cómplice. Camino despacio, descalza, sin luz, para no
sobresaltar cuerpos cansados. Déjalos reposar, de momento, en su
ignorancia.
Cierro puertas. Un vistazo rápido con el alma estrujada como un papel
que se tira. El agua en los ojos quiere aparecer. No la dejes.
Te traicionará. Ponte la venda en los ojos, no escuches las voces
ni las melodías. Te convertirás en estatua de sal. El río está ya
cerca y el susurro de su corriente se refugia en tus oídos.
De puntillas salgo despacio de las que fueron mis casas. En silencio.
Mientras bajo la escalera, una estela de sangre, la misma que
quedó dentro, va deslizándose tras de mí.
ZAXANAERCIS
Mi antigua maleta, la de mis antiguos viajes, ahora viajará
vacía. Miro en silencio lo que más importa, las mariposas, los cromos,
los cuadros, las postales, las fotografías, los libros, los brazaletes,
las cosas que encontré en la calle, el búho que siempre me miró, las
velas que aún no encendí, los folios que aún no escribí. Todo quedará
en los estantes y colgará de las paredes. Como siempre, para siempre.
En silencio, para no despertar corazones que duermen, para no desvelar
ojos que sueñan, para que aún no se note mi ausencia.
El silencio, mi cómplice. Camino despacio, descalza, sin luz, para no
sobresaltar cuerpos cansados. Déjalos reposar, de momento, en su
ignorancia.
Cierro puertas. Un vistazo rápido con el alma estrujada como un papel
que se tira. El agua en los ojos quiere aparecer. No la dejes.
Te traicionará. Ponte la venda en los ojos, no escuches las voces
ni las melodías. Te convertirás en estatua de sal. El río está ya
cerca y el susurro de su corriente se refugia en tus oídos.
De puntillas salgo despacio de las que fueron mis casas. En silencio.
Mientras bajo la escalera, una estela de sangre, la misma que
quedó dentro, va deslizándose tras de mí.
ZAXANAERCIS
jueves 5 de marzo de 2009
Ya se hacia donde vuela...

http://misseres.blogspot.com/2009_03_01_archive.html
Ya sé hacia donde vuela. Vuela hacia ninguna parte. Va a tierras de caminos cortados y encrucijadas donde el polvo hará enrojecer sus ojos y permitirá las huellas de sus pisadas. Caminos de paso, sin meta.
Vuela hacia un lugar donde los espejos le devolverán su imagen extranjera. Vuela donde vuelan los que están solos: a una habitación de cama extraña donde posar una maleta casi vacía. Vuela hacia la angustia de la incertidumbre.
ZAXANAERCIS
Vuela hacia un lugar donde los espejos le devolverán su imagen extranjera. Vuela donde vuelan los que están solos: a una habitación de cama extraña donde posar una maleta casi vacía. Vuela hacia la angustia de la incertidumbre.
ZAXANAERCIS
viernes 20 de febrero de 2009
Y quizás...

http://misseres.blogspot.com/2009_02_01_archive.html
Y quizás, simplemente, porque una gran parte de la vida no es para vivirla sino para soñarla, ella dice: 'quiero una eternidad de praderas verdes y laderas inclinadas por donde deslizarme girando hasta llegar al valle teñido de verde hierba y de rojo amapola. Deslizarme riendo, riendo como niña, como loca, como libre, como vacía y con el corazón latiendo valiente a golpes de pecho.
Necesito el aire, la brisa, el fuego, la tierra y un rayo de sol, un sol que me acaricie la cara, que me bañe y que me dore.
También necesito unos brazos abiertos en abrazo generoso. Abrazo de vida. Abrazo de aire. Abrazo de risas. Abrazo de brazos y manos que se quieren abrazar, viviendo'.
Necesito el aire, la brisa, el fuego, la tierra y un rayo de sol, un sol que me acaricie la cara, que me bañe y que me dore.
También necesito unos brazos abiertos en abrazo generoso. Abrazo de vida. Abrazo de aire. Abrazo de risas. Abrazo de brazos y manos que se quieren abrazar, viviendo'.
lunes 8 de diciembre de 2008
Perdido entre lunas negras ...

http://misseres.blogspot.com/2008_12_01_archive.html
Perdido entre lunas negras, negro de lunas, ojos negros como los mares de las negras lunas. Negra la noche sin luna. Solo. Rostro y manos (¡qué rostro, qué manos!) de hombre perdido y solo.
Tal vez el sol de la mañana lo descubra dormido, o muerto, o sentado, lleno de luna, perdido, solo.
¡Qué maravilla de personaje!.
viernes 21 de noviembre de 2008
Ojalá...

Ojalá que a este hombre del acordeón que esparce sus notas desencantadas en un rincón de la ciudad,ojalá que a este hombre que conoció mejores tiempos (suponiendo que la palabra "mejor" sea la adecuada),ojalá que a este hombre entre miles de hombres, algún paseante desconocido le deje caer en su caja de cartón un mágico doblón de oro. En cualquier caso, que tenga suerte y pueda dormir sus sueños, los que sean, en el interior del cajero. Que duerma. Que no pase frío.
jueves 16 de octubre de 2008
Con tu última palabra...

http://infinitorojo.blogspot.com/2008_02_01_archive.html
Con tu última palabra,
el rayo afilado de tu lejanía
se me clavó,
estilete certero y doloroso,
en algún lugar voluntariamente anestesiado,
voluntariamente enredado en jirones de gasas
que velan la certidumbre,
jugando al escondite,
de una realidad largamente intuida.
Y despertó
Y vio
Y supo.
La cabeza se venció hacia un lado,
cesó el pulso unos segundos,
los labios se entreabrieron.
Una gota resbaló, inútil, por la mejilla.
La lamí
Y toda yo supe de la sal
y del naufragio en aguas saladas
de inalcanzables deseos imposibles,
imposibles a pesar de la estela del momentáneo resplandor.
Y la sangre dejó de correr
y supe del hielo
de la carne muerta.
Supe que sólo en los días de espera
es posible la esperanza y el batir de tambores allá adentro.
Supe más,
supe, así, del engaño de lo esperado,
de la inutilidad de las palabras aladas
jugando a confundir
con la insistencia de su juego falaz.
Supe que sólo entre almohadas
surge la gran trampa,
la gran mentira de lo que no es.
Hilos que tejen con gestos y susurros,
con caricias y humedades,
sueños sin raíces,
sueños que son ya una despedida
con el último botón que se abrocha
o con la última cremallera que se cierra.
Supe que el silencio,
un silencio en el que caben las voces,
es la única verdad,
la única en esta lid de espadas entrechocadas,
la única en este fragmento de vida
que arrastra historias de un hermoso pasado,
la única en este juego sin reglas
en el que, lo sé, me toca perder.
Supe, finalmente, que de tu voz,
tu voz profunda y amada,
nunca saldrán enlazadas
las sílabas de lo que
en ningún pretérito ni ningún presente
habrían podido ser:
Quédate.
ZAXANAERCIS.
miércoles 2 de abril de 2008
Negro sobre negro

http://misseres.blogspot.com/2008/04/oscuro-abismo.html
Negro sobre negro
y sobre el negro
manchas de betún y alquitrán.
Los colores se destiñen de las paredes,
de los objetos.
Al caer,
un charco negro
como la luna negra
desliza sus lenguas
por el suelo, negro.
Las lamparillas que iluminan
son de cera negra
densa y negra
como sólo una vez
la parió la abeja reina
desde el fondo de sus entrañas de luto.
Una bruja salta de un estante
encarnada en carne de leño reseco y negro.
El búho que la acompaña
tiene en sus ojos negros
la sima profunda y negra
de la locura.
La locura negra.
La cera negra.
La sima negra.
Gracias, Gaviero, si me permites que esto figure acompañando a ese cuadro que me fascina y me aterroriza.
ZAXANAERCIS
jueves 6 de marzo de 2008
Llueve...

http://infinitorojo.blogspot.com/2008_03_01_archive.html
Llueve.
El cielo se ha desgarrado en una lluvia impaciente y limpia
para regar las cerezas de la novia de pelo rojo. Rojo como las cerezas.
El ramo, verde y rojo, rojo de infinito rojo,
se empapa de gotas que borran el ansia de la sed.
Ella espera, las cerezas de su pecho erizadas de lluvia brillante.
Por sus velos transparentes revolotean libélulas de agua que sacia,
que moja el lecho que espera ser mojado.
Y las cerezas crecen en el lecho.
Y el rojo y el azul y el verde
y los frutos y los cuencos y el cabello encendido de la novia
se funden en un lienzo de color, de humedad y de espera.
Ella espera.
Los frutos ya están en sazón
los latidos de su vientre marcan el compás.
También ella está en sazón.
Mientras, muerde una de las cerezas
y un jugo rojo y tibio
resbala lentamente por sus labios y su
cuello desnudo.
ZAXANAERCIS
domingo 2 de marzo de 2008
A Morgana

http://infinitorojo.blogspot.com/2008_03_01_archive.html
Siento las flechas de la luna roja del atardecer
traspasando una a una mis vísceras,
llenándolas de roja sangre caliente hasta empaparlas como esponjas
que vierten el líquido viscoso en mis venas y arterias,
en mis oquedades y mis sienes,
en mi vientre,
en mis senos, en mi pubis y en mi piel,
toda mi piel,
toda ella renacida con sangre de joven virgen,
trasparentando el rojo.
el rojo infinito.
domingo 25 de noviembre de 2007
Palabras para tu nombre

Hay una isla que lleva mi nombre.
Mi nombre en la saliva espumosa que araña sus playas.
Mi nombre en el viento que lame y transforma sus dunas.
Mi nombre en el eco de otros nombres de otros hombres,
de otros tiempos.
Soy el volcán de la isla que lleva mi nombre.
Cenizas y lava muerta.
Dentro, muy dentro, donde ya sólo la memoria cuenta
ruge la vida en el volcán.
Vida de horas encendidas,
rojo incandescente y líquido,
líquido de magma glorioso que se derrama, a borbotones,
con el lejano recuerdo de una tierra fertilizada por
roces de manos sabias
y de labios, de sabores de labios encendidos.
Rojo incandescente y líquido y líquido.
Soy el albatros que la sobrevuela.
La escudriña. La otea.
Por si acaso. Por si todavía, por si aún la posibilidad
de un todavía.
...Todavía, quiero pensar, borrando espesas telas de araña,
que soy la isla que lleva mi nombre, allí donde los bejucos verdes de fluor y de savia nueva y fresca se mezclaban con las bayas carnales, rojas y abiertas y cantaban mi nombre, glotones,
mi nombre de magma sabroso y frutas maduras.
Cuando todo era aun posible.
Hay un rincón en la isla que lleva mi nombre y yo pinté para ese rincón un fondo de cielo azul cobalto, de luna grávida y estrellas de plata. Y un león errante y solo que vela el silencio de los párpados cerrados
y un lecho de arena ocre y fina,
dulce como el roce de unos dedos en mi vientre,
uterino y cálido como el líquido amniótico de la vida,
placentero, mullido y reposado como el reloj que ha cesado en su tic-tac de las horas.
Y en ese lecho soy yo la figura yacente sobre almohadas de plumas blancas
y oigo crecer la hierba y siento la reverberación de la espuma,
y amo el volcán sin ceniza,
y sueño sueños de bejucos y bayas encarnadas,
y vuelo como el albatros
y el entonces y el todavía
y la memoria y los ecos ya no son palabras desligadas.
Y ahí siento la vida. Que palpita. Que late. Que mana, generosa.
Y esá, la que yo soy
la que fui y la que seré
vive esa vida. Yo vivo. Yo vivo mientras duermo
Mientras duermo vivo.
Vivo mientras sueño.
Mi nombre en la saliva espumosa que araña sus playas.
Mi nombre en el viento que lame y transforma sus dunas.
Mi nombre en el eco de otros nombres de otros hombres,
de otros tiempos.
Soy el volcán de la isla que lleva mi nombre.
Cenizas y lava muerta.
Dentro, muy dentro, donde ya sólo la memoria cuenta
ruge la vida en el volcán.
Vida de horas encendidas,
rojo incandescente y líquido,
líquido de magma glorioso que se derrama, a borbotones,
con el lejano recuerdo de una tierra fertilizada por
roces de manos sabias
y de labios, de sabores de labios encendidos.
Rojo incandescente y líquido y líquido.
Soy el albatros que la sobrevuela.
La escudriña. La otea.
Por si acaso. Por si todavía, por si aún la posibilidad
de un todavía.
...Todavía, quiero pensar, borrando espesas telas de araña,
que soy la isla que lleva mi nombre, allí donde los bejucos verdes de fluor y de savia nueva y fresca se mezclaban con las bayas carnales, rojas y abiertas y cantaban mi nombre, glotones,
mi nombre de magma sabroso y frutas maduras.
Cuando todo era aun posible.
Hay un rincón en la isla que lleva mi nombre y yo pinté para ese rincón un fondo de cielo azul cobalto, de luna grávida y estrellas de plata. Y un león errante y solo que vela el silencio de los párpados cerrados
y un lecho de arena ocre y fina,
dulce como el roce de unos dedos en mi vientre,
uterino y cálido como el líquido amniótico de la vida,
placentero, mullido y reposado como el reloj que ha cesado en su tic-tac de las horas.
Y en ese lecho soy yo la figura yacente sobre almohadas de plumas blancas
y oigo crecer la hierba y siento la reverberación de la espuma,
y amo el volcán sin ceniza,
y sueño sueños de bejucos y bayas encarnadas,
y vuelo como el albatros
y el entonces y el todavía
y la memoria y los ecos ya no son palabras desligadas.
Y ahí siento la vida. Que palpita. Que late. Que mana, generosa.
Y esá, la que yo soy
la que fui y la que seré
vive esa vida. Yo vivo. Yo vivo mientras duermo
Mientras duermo vivo.
Vivo mientras sueño.
A Infinito Rojo
Por una tarde y muchas palabras,
por unas cervezas y un dossier de fotos bellísimas.
Noviembre 2007
Por una tarde y muchas palabras,
por unas cervezas y un dossier de fotos bellísimas.
Noviembre 2007
lunes 5 de noviembre de 2007
De todas ...

http://infinitorojo.blogspot.com/
De todas las calderas del infierno
De todas las explosiones nucleares
De los infinitos átomos del sol
Del níquel y el hierro del centro de la tierra.
De todas las algas más raras del fondo del mar
De todas las serpientes rojas e indómitas
De todos los tintes anaranjados de la naturaleza
De cobre fundido
De luz de atardecer
De viento del desierto soplando furioso
De ígneas mareas dominadas por la luna
De todos los fuegos, de todos...
De eso está hecho tu pelo.
Virgen desnuda,
sólo las lenguas rojas de tu melena
te cubren y te abrigan.
Piensas.
Te quedas en silencio
apoyada en la transparencia de un cristal que exhibe aún más tu expuesta desnudez,
tu desnudez azul
tu desnudez sin pudor,
de tan púdica.
Piensas.
Tu pecho se mantiene erguido
y tu mano reposa sobre el cristal.
Piensas
Y sólo el torbellino de fuego de tu pelo salvaje
se agita y se conmueve.
Virgen azul,
Mujer-sirena de ojos acuosos,
mirada extraviada y remota.
Piensas y la gran explosión del primer día
despeina tu cabello,
mecido por todos los vientos,
regado por todas las lluvias,
tu cabello, de incandescente materia viva
ZAXANAERCIS
De todas las calderas del infierno
De todas las explosiones nucleares
De los infinitos átomos del sol
Del níquel y el hierro del centro de la tierra.
De todas las algas más raras del fondo del mar
De todas las serpientes rojas e indómitas
De todos los tintes anaranjados de la naturaleza
De cobre fundido
De luz de atardecer
De viento del desierto soplando furioso
De ígneas mareas dominadas por la luna
De todos los fuegos, de todos...
De eso está hecho tu pelo.
Virgen desnuda,
sólo las lenguas rojas de tu melena
te cubren y te abrigan.
Piensas.
Te quedas en silencio
apoyada en la transparencia de un cristal que exhibe aún más tu expuesta desnudez,
tu desnudez azul
tu desnudez sin pudor,
de tan púdica.
Piensas.
Tu pecho se mantiene erguido
y tu mano reposa sobre el cristal.
Piensas
Y sólo el torbellino de fuego de tu pelo salvaje
se agita y se conmueve.
Virgen azul,
Mujer-sirena de ojos acuosos,
mirada extraviada y remota.
Piensas y la gran explosión del primer día
despeina tu cabello,
mecido por todos los vientos,
regado por todas las lluvias,
tu cabello, de incandescente materia viva
ZAXANAERCIS
martes 19 de diciembre de 2006
Pequeño homenaje a una mujer de grafito y lienzo.

http://misseres.blogspot.com/2006_12_01_archive.html
Ya no es muy joven; lleva el pelo largo, largo y lacio cayéndole sobre la espalda. Aros en las orejas, un bolsito colgado al hombro y un top diminuto, demasiado ceñido, que muestra su ombligo y apenas tapa sus pechos como de silicona. Es huesuda, hombro, brazo y clavícula marcados y al final del brazo una mano enormemente larga y fina de uñas cuidadas sosteniendo con languidez un cigarrillo.
Mira de frente, un ligero rictus desde la nariz hasta la boca empieza a marcársele. Finalmente, sus ojos. Lo indescriptible. Enormes, abiertos, perezosamente abiertos. Si te sumerges en ellos puedes ver o tratar de ver o de intuir lo que los ha hecho así, lo que les dio esa expresión, tan suya, tan firme y tan perdida. Como de presa fácil, pero sólo aparentemente fácil, sólo aparentemente. Es mi puta triste. Eso me dicen sus ojos y su escote.
Es la mujer que me hipnotiza, la que miro y contemplo durante minutos casi todos los días.
Ha tenido una vida, ya lo creo que ha tenido una vida; primero de hadas y brujas de cuento, de gritos alborozados de niña, pero una niña que se escapaba sola de vez en cuando a un banco apartado desde donde mirar, sólo mirar.
Seguro que ha tenido una vida como la de todo el mundo, pero reciclada en su cabeza, pasada por el tamiz particular de sus luces y sus sombras.
Ha habido muchos hombres y los seguirá habiendo, lo dicen sus caderas firmes y su vientre plano y sus labios hinchados y carnosos de carmín rojo. Pero hubo uno, sí, hubo uno que le marcó los ojos y se los dejó fijos en un punto lejano de brasas ardiendo y lágrimas de bilis de donde ya no los puede rescatar. Después muchos otros, sólo carne o carne y algo de ternura, hubo palabras para ella, algún susurro de falsa entrega, hubo polvos rápidos y rapaces y noches de invierno donde brazos ajenos, que desaparecerían al amanecer, le quitaban el frío de momento, el frío del cuerpo y el de las pupilas.
Su grito, el grito, el gran grito de su vida lo lleva dentro, pero no lo suelta, no se desgarra, lo asume y lo guarda en ese trozo de su cerebro donde residen su inteligencia y su fatalidad.
Se mira, se gusta, se retoca, se perfila, mueve la melena y sale a la calle. Su vida sólo la reconoce ella; para los demás es esa medio puta, más sobada que un colchón de lana, pero aún muy aprovechable. Para mí es mi puta, mi puta que no cobra nada a cambio, mi puta que sale sola cada noche a cazar para no caer en la tentación de cazarse a sí misma.
Es mía y la tengo en mi cuarto. Alguien la creó y me la regaló; desde donde mires, siempre la ves, a ella, a mi puta triste.
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