domingo, 6 de junio de 2010



¿En qué momento
te inundó su ausencia,
el olor a tierra baldía,
el temblor del vacío
en primera persona?

¿Cuándo sentiste
las notas desleídas de su voz
flotando en el polvo,
paradigmas del silencio inmisericorde?

Las paredes están solas,
las palpas, sonámbulo,
buscando el eco de los días soleados,
de una roja melena
que alimentaba tus dedos
y germinaba en los tallos de tu sudor.

Sólo una silla.
Una sola silla.
La mesa sin mantel,
el plato abandonado,
ser vivo que evidencia toda la desnudez,
la desnudez de tu desnudez.

También el vino abandonado,
el vino de viejos brindis
- ya viejos -
envueltos en las risas,
en las cómplices miradas,
preludio de juegos
que agrandaban tus pupilas
y enturbiaban tu razón.

¿Cómo se fue?
¿Envuelta en negro
siguiendo a las luciérnagas?
¿Vaciando tus paredes
y tus puertas y tus armarios
y las arcas de tus días?

Abandonándote.
Abandono.
Dejándote el rancio sabor
del desconsuelo
y el desconsuelo de la verdad.

¿En qué momento quedó tu mesa sin mantel
y se apagaron las paredes?
¿En qué exacto momento
el vino ya no te embriagó?

Esto se escribió después de empaparme
de este cuadro ( "Desolación" ) de
Pío César Robla, el mejor pintor del
silencio, de ese silencio donde
siempre palpita una historia.
También mi queridísimo amigo
con quien compartí "sanatas"
hace ya muchas lluvias.

4 comentarios:

Gavieroloco dijo...

Esta mañana me he encontrado, por fin, con nueva entrada en tu blog, esperada durante muchos días. Además, una sorpresa que tu generosidad relaciona con uno de mis cuadros, pero que lo sobrepasa por los cuatro costados. Ha sido uno de los mejores desayunos que recuerdo, he saboreado cada uno de tus versos, su textura, sus luces y penumbras, sus dudas y certezas. Ahora me siento emplazado a la ardua empresa de pintar un cuadro merecedor de tu poema. Que difícil me lo pones.

zaxanaercis dijo...

Mi silencio bloguero se dabía
a que no tenía palabras. No te
equivoques, ese cuadro, TU cuadro
y sólo él me las ha devuelto
para bien o para mal.
Tu generosidad sí que es enorme,
pero para no pelearnos dejaremos
el partido cuadro-poema en un
empate, aunque teniendo en cuenta
que el árbitro ha sido injusto
con una de las partes.
Me alegro mucho de haber estado
en tu desayuno.
Muchos besos.

jimarino dijo...

Hermoso poema para un cuadro maravilloso. Yo también adoro los silencios del Gaviero, la historias silenciosas que cuenta al pintar, ese eco de lo que sucedió, sucede y sucederá. A veces pienso, aunque pinta como los ángeles y me enamoró desde las primeras veces que vi sus cuadro, que sería incluso mejor novelista que pintor, o un cuentista para quitarse el sombrero. Sus cuadros-historia siempre me ha provocado torrentes de palabras, pero nunca me he sentido satisfecho del todo con lo que escribía.
Tu poema si me parece que se acerca el cuadro con una fuerza similar. Es una alegría que vuelvas.
Un abrazo

zaxanaercis dijo...

Gracias una vez más por tu comentario.
En cuanto a Gaviero, creo que
prefiere casi siempre callar sus palabras pero con sus cuadros no
las necesita; hablan por sí solos.

Un abrazo.