
Despierta.
No cierres los ojos al miedo
porque el miedo no eres
sino tú.
No lo dejes a un lado,
no trates de enterrarlo.
Míralo. Mírate.
No es otra cosa que tú.
Algún día pasearéis de la mano
y habrás aprendido
que mirarte es mirar sus ojos hermanos.
1 comentario:
Realmente certero y fundamentado. De gran valor para quien lo lea.
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